La otra noche caminaba solo por la calle, pensando en que había llegado a pensar "qué derperdicio de hombre tan guapo y tan solo" -fugaz pensamiento que era precisamente el que me animaba a volver a casa-, y en ello me encontré una moneda de un céntimo de €uro. La inercia me hizo dar un paso más que desanduve para recogerlo. Porque dicen que esas cosillas da suerte encontrarlas.
Tal objeto en la mano me ayudó a pensar un poco en la suerte. Me recordó la suerte. La suerte, qué concepto, hacía mucho que no pensaba en ella. Muy posiblemente dejé de hacerlo desde que me di cuenta de que suerte tenemos todos, más o menos favorable en el momento, pero siempre alguna.
Bien, y ahora aparece este céntimo para hacerme reflexionar de nuevo... ¿Qué novedades tengo al respecto, que dato huidizo se cuela entre mí y mis sanas manías?
Intentando obtener nuevas conclusiones, siquiera por hacer algo, el cobre se me cayó de la mano mientras andaba. Esta vez no me detuve.
El caso me resultó curioso, sí, y aquí está este post después de todo, pero no creáis que nada en esta historia me hizo sentir menos feliz o más infeliz ni por un segundo.
10 comentarios
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No eres el único que coge una moneda del suelo si la vé...yo también lo hago pensando que dá suerte...aunque la suerte es de quien la busca, no de quien la encuentra...
Besos.
hiciste bien en no detenerte de nuevo
si se cayó fue porque tenía que caerse, para que angelsinalas pasara y lo encontrara después
Angelsinalas: No has leído bien. No la cogí pensando que diera suerte, no creo en esas cosas. Aunque sí estoy más contigo en lo otro que dices. La suerte es una planta extraña.
Y sí, Aniku, todo está lleno de monedas por el suelo, para cuando nos dé por pensar. Gracias por la visita.
Pos yo el otro día salgo del curro por la noche y me veo en el suelo un €uro. Lo cogí y con las mismas me fui a tomar una caña de esas de, oye camarera, ¿no tendrás un piti por casualidad?
Mi segundo laboral no se paga con un miserable cent. de euro. Por cierto, noto que ya nadie me recuerda.
Deduzco de ello,
lógicamente, que trabajas las veinticuatro horas de cada día
psicológicamente, que se te echa encima cierta morriña (aunque seguramente teutona) con el empujón de una fuerte carencia emocional
y blogueramente, que te apuntas al grupo de los que piden atención sólo a cambio de comentarios lloricas...
Cómo no te vamos a recordar, idiota! Aún se hacen foros sobre tu persona y aventuras, no sufras por ello.
En efecto, no cobro esos 36 euros por hora, que ya me gustaria, sino cerca de dos euros la hora, lo que aqui es un disparate. Pero solo trabajo 18 horas, lo que tampoco esta mal. El desastre material lo compensa Madrid a golpe de ayuda humanitaria.
Lo segundo: no tengo morrina, (bueno, de Alemania algo), sino colegoadiccion, que es distinto. Aun no he recibido ni un miserable correo vuestro, menos mal que Antraxia aun se acuerda de mi.
Lo tercero: No soy ningun llorica. Pero que voy a hacer yo aqui, solito, sin television en cristiano, sin telefono, sin bares, sin locutorios, sin internete (esto lo hago desde el trabajo), sin tildes, con tanto dinero para gastar y sin tener con quien gastarlo...Pobre Javi.
Cuarto: Eres un borde.
Quinto: no sabia nada de esos foros sobre mis aventuras. Os advierto que esta Navidad quedaran oscurecidas en comparacion con los monstruos y prodigios que aca presencie.
Sexto: Escribidme y mantenedme al tanto de todo, por si Rajao o su tropa ganara unas elecciones anticipadas por sorpresa. Es una pesadilla recurrente.
Septimo: Tu mas. Rebota y te explota.
La suerte, no se, igual no existe, pero la "mala suerte" SI!!! en serio, no habeis tenido un dia de esos en los que hubieras cambiado cualquier cosa por no haberos levantado de la cama?
Yo solo respeto lo de exarme la sal por encima del hombro izquierdo, un show cuando estamos tomando una gran ronda de chupitos de tekila... Es mas que nada por ver la cara que pone el de atras cuando le lanzas sal... jejeje
Un saludo
En realidad un chele o un trébol de cuatro hojas, una herradura en el camino con las aberturas hacía ti, nada, nada han cambiado mi suerte. Este fin de semana salí, y me jure a mi misma, no errederarme con el primer loco que se entre al bar y nada, soy, irremediablemente, una adicta al sexo y no quiero serlo. Necesito un trébol de 4 hojas, un guandole de 8 semillas, que me devuelvan mi suerte.
¿Eres una golfa y le echas la culpa a la mala suerte? Vivir para ver...