¿CUÁL ES SU DIMENSIÓN?
(en la que vive, no la de su pene)
(Extraído de una revista hace un tiempo desaparecida en alguna falla oceánica o algo así)
Sí, sale Vd. por la mañana, tras comerse el desayuno y mandar a los niños al colegio con un bocadillo de crema de cacao de cuya marca participa abundante y misteriosamente el Vaticano.
Cómo no se va a ir preocupado.
Su hijo irá a clase a que le inculquen las bases de las teorías del Stablishment científico y social. Vd conducirá un coche que podría no contaminar, y trabajará para mover un dinero que, en último término, favorece el enorme poder de alguien a quien jamás verá la cara. Su mujer, al llegar a casa, tal vez le exija imposibles amatorios correspondientes a ficciones cinematográficas y televisivas.
Nuestro planeta es así.
Pero si sus amigos levitan, su perro ladra en arameo sin haberlo estudiado nunca, los extraterrestres van por la noche a meterle los pies en la sobrasada o su casa está en un vórtice energético por donde se pasean los espíritus los días impares y vuelan los electrodomésticos pequeños los pares mientras los de la línea blanca funcionan sin enchufar, no le quepa la menor duda de que ha sido Vd abducido a otra dimensión.
Conocer la existencia de esa otra dimensión superpuesta a la nuestra le alivia a uno de sentirse excluido de ese montón de experiencias que siempre nos perdemos. ¿Somos los únicos idiotas que nunca estamos cuando baja la Virgen a decir los secretos de la felicidad y la fortuna, sobre todo de la fortuna?
Puede Vd trocar su inquietud en alivio si esto le pasa a menudo.
Puede apuntar los consejos de la aparición, conseguir rapidamente los fondos para la construcción del santuario de rigor y, en poco tiempo, dedicarse a canalizar a su cuenta los numerosos ingresos de varios establecimientos de una próspera franquicia.
O escribir un libro narrando los viajes en el tiempo que disfruta los fines de semana con sus amigos interestelares.
En mi mundo, estas cosas no pasan sin drogas. Y/o altas dosis de cara dura y afán de lucro. No soy tan afortunado de vivir en un lugar donde la química permite curar un cáncer con tres gotas de agua mineral debajo de la lengua.
Qué más quisiera yo.
Pero la envidia y la curiosidad nos producen a algunos una inmensa fascinación por esos fenómenos alterdimensionales que no tenemos la suerte de percibir. Es por ello que nos sentimos dichosos ante la posibilidad de la comunicación interdimensional, y le invitamos a contarnos sus vivencias a través de la prensa, la televisión o las ondas telepáticas, que nosotros las recopilaremos y plasmaremos en esta sección. Ilustres viajeros interdimensionales ya lo hacen habitualmente, abriendo nuestros ojos acerca de las maravillas de su mundo.

Javier dijo
Exquisito, magnífico. No obstante, debiste respetar el mensaje original: casi mejor sin ellos.
1 Abril 2006 | 06:22 PM