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La Coctelera

ACOSTUMBRADO A SER IGNORADO

No puedes conseguirlo poniéndote a pensar. No puedes buscarlo sin ponerte a pensar.

31 Marzo 2006

¿CUÁL ES SU DIMENSIÓN?
(en la que vive, no la de su pene)

(Extraído de una revista hace un tiempo desaparecida en alguna falla oceánica o algo así)

Sí, sale Vd. por la mañana, tras comerse el desayuno y mandar a los niños al colegio con un bocadillo de crema de cacao de cuya marca participa abundante y misteriosamente el Vaticano.

Cómo no se va a ir preocupado.

Su hijo irá a clase a que le inculquen las bases de las teorías del Stablishment científico y social. Vd conducirá un coche que podría no contaminar, y trabajará para mover un dinero que, en último término, favorece el enorme poder de alguien a quien jamás verá la cara. Su mujer, al llegar a casa, tal vez le exija imposibles amatorios correspondientes a ficciones cinematográficas y televisivas.

Nuestro planeta es así.

Pero si sus amigos levitan, su perro ladra en arameo sin haberlo estudiado nunca, los extraterrestres van por la noche a meterle los pies en la sobrasada o su casa está en un vórtice energético por donde se pasean los espíritus los días impares y vuelan los electrodomésticos pequeños los pares mientras los de la línea blanca funcionan sin enchufar, no le quepa la menor duda de que ha sido Vd abducido a otra dimensión.

Conocer la existencia de esa otra dimensión superpuesta a la nuestra le alivia a uno de sentirse excluido de ese montón de experiencias que siempre nos perdemos. ¿Somos los únicos idiotas que nunca estamos cuando baja la Virgen a decir los secretos de la felicidad y la fortuna, sobre todo de la fortuna?

Puede Vd trocar su inquietud en alivio si esto le pasa a menudo.

Puede apuntar los consejos de la aparición, conseguir rapidamente los fondos para la construcción del santuario de rigor y, en poco tiempo, dedicarse a canalizar a su cuenta los numerosos ingresos de varios establecimientos de una próspera franquicia.

O escribir un libro narrando los viajes en el tiempo que disfruta los fines de semana con sus amigos interestelares.

En mi mundo, estas cosas no pasan sin drogas. Y/o altas dosis de cara dura y afán de lucro. No soy tan afortunado de vivir en un lugar donde la química permite curar un cáncer con tres gotas de agua mineral debajo de la lengua.

Qué más quisiera yo.

Pero la envidia y la curiosidad nos producen a algunos una inmensa fascinación por esos fenómenos alterdimensionales que no tenemos la suerte de percibir. Es por ello que nos sentimos dichosos ante la posibilidad de la comunicación interdimensional, y le invitamos a contarnos sus vivencias a través de la prensa, la televisión o las ondas telepáticas, que nosotros las recopilaremos y plasmaremos en esta sección. Ilustres viajeros interdimensionales ya lo hacen habitualmente, abriendo nuestros ojos acerca de las maravillas de su mundo.

servido por maerandor 6 comentarios compártelo

6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Javier

Javier dijo

Exquisito, magnífico. No obstante, debiste respetar el mensaje original: casi mejor sin ellos.

1 Abril 2006 | 06:22 PM

Maërandor

Maërandor dijo

Era "Casi mejor solos", y era el nombre de la sección. Gracias.

1 Abril 2006 | 08:30 PM

jadeblanco

jadeblanco dijo

no tengo pene, y el post se adapta a mi cotidianeidad...
excelente.

4 Abril 2006 | 07:47 PM

angelsinalas

angelsinalas dijo

La verdad es que el mundo está tan vacío, que tiene que buscarse situaciones que lo llenen. Y este es el caso de tu artículo. Dá igual que sean seres de otra dimensión o la aparición de la virgen, la cuestión es creer en algo, porque parece que la fé y la esperanza, se han perdido. Y por tanto, el mundo anda perdido también.
En mi opinón, pienso, que son creencias populares, en las que el pueblo no tiene una vasta cultura, y se aferran a cualquiera cosa que les pueda iluminar su vida.

Un saludo.

4 Abril 2006 | 08:38 PM

Maërandor

Maërandor dijo

El problema no es la gente ignorante o necesitada o sola o lo que sea, que adora algo por pobreza de espíritu o por otras razones no menos lícitas.
El problema es gentuza como el tipo del que habla este artículo, que podéis leer cuando tengáis un ratico, sobre el que ya se ha escrito demasiado y que no es el único. Al otro hijoputa del que hablo en mi artículo, el de la gota de agua mineral debajo de la lengua (no era broma, existe) lo buscaré para ponerlo en otra ocasión.

LA TELA DE ARAÑA DEL DOCTOR MELÉNDEZ
Aldo Augusto González Brito

(Artículo publicado originalmente en el diario La Opinión de Tenerife)

Hasta finales de los años noventa, el doctor Meléndez era un reputado bioquímico (eminentemente teórico) con diversas publicaciones en revistas internacionales de prestigio. Sin embargo, ni uno sólo de sus trabajos fue realizado en humanos ni en modelos animales de las diversas enfermedades que declara ahora curar. Con el cambio de siglo se paró la hasta ese momento meritoria actividad científica del doctor Meléndez, y no se le conocen publicaciones relevantes. Comenzó a salir en los medios a raíz de la creación del Instituto de Metabolismo Celular, una institución presuntamente con finalidad investigadora, sin afán de lucro...y sin reconocimiento oficial alguno. Hace días se ha publicado que el doctor Meléndez ofertaba en el 2.004 a diversos inversores la conversión del instituto en una empresa dedicada a la investigación y venta de "productos" que curarían diversas enfermedades degenerativas, iniciativa empresarial que basaba en unos productos y protocolos que el llevaba investigando con éxito desde hacía un par de años. El documento hecho público en prensa el pasado sábado 11 hablaba del mayor descubrimiento de los últimos 70 años, y de la posibilidad de obtener beneficios multimillonarios. ¿Como interpretar una declaración de este calado?; ¿Sería una declaración previa a la inminente publicación en revistas de prestigio de unos resultados científicos revolucionarios, claros e incontestables?. Esta sería la única explicación creíble entre científicos; sin embargo, también podría ser un delirio megalomaníaco carente de base científica.

Cuando en las jornadas de hipertensión celebradas en el Hotel Mencey el pasado 5 de noviembre el doctor Meléndez presentó su ponencia, dejó claro ante la comunidad científica allí presente que hasta esa fecha no tenía resultados experimentales que probaran el efecto curativo del ácido aspártico; que no había publicado (ni tenía interés en hacerlo) resultado alguno; y que no estaba realizando ningún tipo de investigación, ni ensayo clínico. Tres meses después sigue sin tener publicado un solo trabajo, ni puede acreditar el tener patente alguna aprobada. Si casi dos años después de su intento empresarial ni investiga, ni puede probar nada de lo que afirma, ¿cuál es la actividad que desarrolla el Instituto de Metabolismo Celular?. Las claves las ha dado el propio Meléndez y su círculo de allegados. Estamos hablando de unos 30 euros al mes de beneficios netos por cada paciente. Si como ha repetido hasta la saciedad, tiene entre 7.000 y 8.000 pacientes, eso supone unos beneficios netos anuales de 2.880.000 € (unos 479 millones de las antiguas pesetas). Si en los últimos cuatro años, de ese instituto no ha salido un solo trabajo científico, patente, ensayo clínico o memoria de productividad científica alguna; ¿podemos hablar de una institución dedicada a la investigación y sin afán de lucro?. Con ese dinero, en una verdadera institución dedicada a la investigación, se podrían contratar al menos 80 investigadores de prestigio; sin embargo, ¿que colaboradores científicos tiene el proyecto del doctor Meléndez para justificar el destino -carente de afán de lucro- de los ingresos que el mismo declara?. En noviembre pasado nombró en su ponencia a un grupo de colaboradores (médicos y biólogos en su mayoría) de los que probablemente el único que podía acreditar alguna experiencia investigadora era su propio hijo. El instituto es físicamente un chalet aparentemente reconvertido a multiconsulta que es casi imposible que pueda albergar un laboratorio de investigación que justifique proyectos de esa cuantía económica. Si toda esta información es de dominio público, y procede de declaraciones del propio doctor Meléndez, hemos de preguntarnos los sufridos ciudadanos que pagamos religiosamente nuestros impuestos, cómo es que a ningún inspector de hacienda se le ha ocurrido auditar las cuentas y labor investigadora de un centro que, sin afán de lucro, declara públicamente esos enormes beneficios, y no acredita labor investigadora alguna.

La discusión abierta sobre la naturaleza de los factores (polvos o aminoácidos) y la anunciada prohibición de su distribución por las autoridades sanitarias, no deja en buen lugar ni al doctor Meléndez ni a los responsables sanitarios. En primer lugar, ni el doctor Meléndez ni la propia Consejería pueden legalmente definir a los aminoácidos como medicamento o como suplemento dietético. Para ser considerado medicamento se ha de recorrer un camino que el Dr. Meléndez jamás pensó transitar, de ahí su reiterada afirmación de que son un suplemento dietético. Cuando afirmaba hace meses que era inminente la aprobación de la patente de sus productos en Estados Unidos, generó intriga entre los científicos que hemos seguido el caso; ¿se puede patentar un aminoácido que fabrica el propio cuerpo, que se ingiere normalmente en la dieta, y que además se vende por internet?. En el debate de estos días ya se ha olvidado la patente que era necesaria e inminente hace tres meses. En Estados Unidos existe una institución pública (Food and Drug Administration, FDA), que regula la aprobación y el uso de medicamentos y alimentos. Existe una legislación clara y precisa sobre la aprobación y uso de suplementos (o complementos) dietéticos, que al igual que para la aprobación de un nuevo medicamento, también requiere estudios previos, ensayos clínicos en animales y humanos, y estudios que definan las dosis de la sustancia que no perjudican la salud (tanto en personas sanas como enfermas). Si además, alguien quisiera patentar que un producto usado como complemento dietético tiene un efecto beneficioso en una determinada enfermedad, debe probarlo, y es la FDA quien a la vista de los ensayos clínicos realizados autoriza que se reconozca el efecto descrito a efectos de su posible comercialización. Esta administración vela por la salud de los ciudadanos norteamericanos; ¿quién vela por la salud de los canarios cuando el doctor Meléndez afirma, sin aportar una sola prueba ni ensayo clínico, que sus productos curan una larga serie de enfermedades degenerativas.?. ¿Pueden los médicos que presuntamente recetan los productos y protocolos que propugna el doctor Meléndez tratar a enfermos sin vulnerar el código deontológico?. ¿Se puede hablar de donaciones voluntarias cuando se presenta un estudio de mercado realizado con fines empresariales en que se cuantifican los ingresos por la venta de los polvos?. ¿Es legal afirmar que un tratamiento cura -incluso enfermos con cáncer- e inducir así a que acudan regularmente a una consulta 8.000 personas?. ¿Porqué la Consejería de Sanidad no activa rápidamente un mecanismo de detección de posibles complicaciones clínicas por el uso de estos productos? El doctor Meléndez, apoyado por algunos incondicionales y su asesor legal ha creado una tela de araña en la que en este momento están atrapadas 8.000 personas; el proyecto empresarial anunciado hablaba de muchas más, de miles de millones de beneficios, y de un tratamiento para toda la vida.

(Artículo cedido por cortesía del autor a la revista "El Escéptico Digital, y que espero no tenga problema en que lo publique aquí, pudiendo decírmelo en caso contrario)

5 Abril 2006 | 09:26 AM

angelsinalas

angelsinalas dijo

¡¡Bravo por tí, Maërandor!! Por dejar constancia de tu indignación y de tu preocupación ante un hecho de ese calibre, y pensar que se está cometiendo un fraude, y que no se está haciendo nada por evitarlo. Espero que a partir de ahora, se entere muchas mas gente, y sea investigado el asunto, con todo el rigor que se merece. Y salga a la luz toda la verdad.

Un saludo.

5 Abril 2006 | 04:23 PM

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