El día de Pegarse de Hostias
Es el que falta. Tenemos Día de la Paz, Día de Pasar del Coche, Día de los Viejos, Día del SIDA, del Cáncer, de la Féfora, Día de San Valentín, Día del disfraz de Gorila, Navidad (que era un día y ya es más de un mes, toda una metástasis), Año Nuevo, Todos Los Santos ("¡Felicidades para tus muertos!", "¡Igualmente!") juntos y por separado, Día de no fumar, Día de la No-violencia de género.
Salvo la Semana Santa, en que en España varias imágenes de torturas son exhibidas por la calle a hombros de unos simpáticos verdugos en plan KKK, que cortan la calle y media ciudad, y los toros y tal, se han cambiado ya todas las antiguas costumbres que aquí nos recordaban la muerte -un par de epidemias y hambrunas se olvidan en un par de generaciones- por un post-it o SMS cada día que nos informa del color del lacito a colocarse.
Estas pseudofestividades, de mecanismo común, suelen consistir en que se las nombre en todas partes y a todas horas del día. Rellenan el hueco de "Hoy es el día de.." en las noticias, sirven de tópico con pinta de novedad en la radio, y de excusa para algún evento cooltural con vidaoarte interactivo y mierdas de esas.
Esto es del "Día de los Muertos". Aquí había fiestas parecidas: Javier, ilumínanos.
Y recuerdo precisamente hoy, tras la brasa de ayer, que en no sé qué sitio de centroamérica, o México, creo, y por favor corregidme y alumbradme los que conozcáis la historia mejor que yo, se celebra un Día de Pegarse de Hostias, se llame como se llame. Y me suena que en alguna parte de de Japón y a su extraña manera, también. La gente que no prefiere quedarse en casa, sale a la calle dispuesta a recibir y soltar, caminando con decisión hacia la casa del vecino a meterle las cuatro collejas que le guardaba, o simplemente se las regala a quien se acerque lo suficiente. Personalmente, prefiero esto último. Y los ves con su brechica sangrante, la cara hinchada y poco más, contentísimos y desahogados, contando cómo reina la más sana y tranquila convivencia durante el resto del año, sin interrupción. 
Supongo que no vale llevar armas, por aquéllo de la cortesía y de evitar muertes.
Aquí, en España, este país de todas esas cosas que tan bien enumera Pérez-Reverte de vez en cuando, haría falta algo así. Aunque supongo que con tanto resentimiento incontrolado y acumulado la celebración repentina de algo así sería una escabechina tramposa.

quidiuris dijo
Comparto la innecesariedad de celebrar tantos días de... suscribo todas y cada una de tus palabras en ese aspecto.
Pero de ahí... a pegarse...
No gracias. Le he visto las manos a mi vecino. Y son grandes. Eso sin contar al siniestro del piso de abajo. O a los canis que, durante las veinticuatro horas del día, simulan estar en el circuito de velocidad de Jerez. ¿Te imaginas que lleven un látigo de cuero en la mano?
Creo que ese día me quedaré en casa.
15 Febrero 2006 | 11:20 AM