Novedades, engaños y días primaverales
No suele ser que evite opinar aquí sobre las diez mil cosas, es que me sale cada vez menos. Pero lo hago, como todo el mundo, ya dije que monje no. Por ejemplo, me da grima el rollo ese de las cuatro pavas dejándose invitar a chupitos de cualquier mierda de licor subnormal para mantener el ganado en su garito. Se queden o no en el sitio, se follen o no al camarero: a partir de ahí pase lo que pase consiste en que alguien sea engañado.
Yo aquí comprometido con cuatro lectores, pensando en le regularidad y el tráfico de comentarios de algunos de los últimos posts(tststs), y sintiendo más que nunca el gusto de escribir sólo cuando me apetezca y haya por qué, no os voy a engañar.
Releo cosas escritas hace poco y las veo repensadas. Me encanta.
Nosotros nos imponemos las distancias que nos place o que nos permitimos, igual que ocurre con los sufrimientos superfluos autoconsentidos (tiene que haber una palabreja más corta para esto). Después de todo, como leí hace muchos años en una novela para adolescentes, la vida es corta, pero ancha. Hace no mucho una chica me agradeció muy contenta que le invitara a una alternativa el día anterior, sintiéndose más desahogada de su ansiedad y alegre por la novedad.
Porque se había tomado un té en lugar de un café.

He conocido gente, al menos a uno personalmente, que se ahorcó por no ver salida a un camino que no era el suyo. Ese tipo no salió del camino: apresuró la llegada a meta, dando un gusto inmerecido a un par de hijoputas. Y conozco a gente simple que no sale de su calle y lleva la frustración de la inmovilidad siempre en el bolsillo, junto a las llaves de su casa y una foto del día en que se lo pasaron bien allí.
Nos ahogamos ya de pensar en las opciones, y hoy me daría coscorrones si no fuese mejor reírse, por no haber entendido antes lo sencillo y gratificante que resulta dejarlas fluir. Hace un día precioso.

niña azul dijo
si. hoy había un nublado precioso. En el fondo me encanta el frío aunque tirite.
12 Febrero 2006 | 10:21 PM