INUSUAL VISITA AL MUNDO DE LOS PARATOS
con descubrimiento sorprendente incluido
Por lo que se lee de muchos blogueros se sabe que son gente acomodada, que usan este medio por la costumbre y el acceso fácil a las tecnologías. También por simple vicio hay gente que se esfuerza mucho en conseguir cacharritos. Según pasan los bombazos y las novedades y esos primeros precios para impulsivos de lo más nuevo, con el tiempo llega un día en que hasta un elfo sin estudios se plantea comprarse un reproductor de mp3.
Casualmente, porque yo iba a ver campanas de cocina.
Y la inusual comunicación que mantengo últimamente con el Ilustre Alcachofa, junto con la promesa que hice de postear sobre objetos míticos -parte esta que voy a medio despachar con un simple pero enorme enlace como el que no quiere la cosa-, me animan a publicar algo largo, que me exima de publicar en varias lunas, y de lo que aviso desde ya:
AVISO: POST INESPERADAMENTE LARGO, ESPESOTE Y HETEROGÉNEO
Como ya he dicho, la empresa era hacerse con una campana extractora para la cocina. Y parecía sencilla. Fue el regreso el que me atribuló, cual nueva Odisea castigo de los dioses a mis desmanes budistoides.
Ya en el extraño reino de MediaMordor y al fondo de una larga fila de campanas plateadas, destacaba la única lacada en negro, que en la distancia dejaba leer en una chapita "NOLDOR"

-¡¡AAARRGH!! ¡MIRA EL COCINILLAAAS, LA PESTE A FRITANGA QUE HA MONTAAAOOO!
-¡Ah, se siente, haberme comprao un extractor como Eru manda! ¡Las cocretas bien que te las comes!
Huy, qué bien -me digo-, ésta es la mía, y todo eso.
Ya más de cerca y pasada la pifia en percepción resultó ser marca "NODOR". La modernidad me terminó de echar de ese pasillo mediante una campana con tele que chillaba a Kylie Minogue.
De allí y tras un par de exóticos avatares que guardo para mí, fui a parar donde habitan los trasgos maquineros que fabrican los emepetréses. Un minimundo de miniaudio. Destacable el reproductor marca "FRUSTRA" ("Tu Marca Sincera!", que admiraba con los efectos especiales de Spiderman de fondo por cortesía de un frígorífico, cágate en un retrete con plasma clúster, que ya es capítulo aparte además de un completo misterio), y el famoso ipod, resistente y majo.
Más allá, la llanura de los teléfonos domésticos inalámbricos, donde acechan los teléfonos inalámbricos con forma de falo de todas las razas de perro y los inevitables y ultramodernos teléfonos inalámbricos con forma de falo de marciano.
Al final de mi travesía, una caja bastarda, cruce desconcertante de caja de banco y de Mercadona, donde mi ansiedad se ve acuciada por la inoportunidad de mi teléfono quejándose desde el bolsillo de que tiene poca batería con un "¡pí-pí-pí-pí!" agudo y cabrón que da la impresión de que va a explotar tras cuatro cuatroporochos desparramando mis tripas hasta por la zona de los espantosos frigoríficos de diseño retro, que he procurado quedasen bien lejos.
Y huyo presuroso a mi querido destierro, donde pasado el peligro puedo maravillarme con la imagen del más importante hallazgo de la travesía, el brillo imposible de un mítico objeto que jamás creí llegar a ver, y que os dejo aquí como recompensa por acompañarme hasta aquí, y como prueba de que no es Silmaril todo lo que reluce.

¡Sí, amigos de viaje! ¡Las ollas no fueron creadas en el principio de los tiempos allá en la despensa de una abuela! ¡Existen las ollas nuevas!
Tal vez en otra aventura descubramos algo de las bombonas naranjas del butano. A mí ya me van llegando con fugas, por lo que me hice con un termo,
pero eso ya es otra historia...

niña del cable azul dijo
¡bienvenido al fascinante mundo de los paratos!
Aviso: si algún día, por un casual, ves varios cables de colorines unidos por cositas metálicas pequeñas y te apetece cortar alguno de ellos, no elijas nunca el azul.
muerte a daewoo!!!!!
2 Febrero 2006 | 11:21 AM