"Me desprecio cuando no hago lo que sé que he de hacer.
Luego, caigo en que no es odiarme lo que debo hacer tampoco, así que dejo de odiarme.
Entonces vuelvo a mirar qué es lo que debo hacer positivamente.
Veo que no estoy en ello, y hago planes para empezar antes de ser tan vil por mi desidia que el deber cambie en mi contra"
Cuánto esfuerzo para llegar tarde.