Me pincharé los dedos cogiéndote rosas,
y me quemaré las palmas cazándote estrellas,
pero si sólo me dedico a eso
pronto estaré tan mutilado que dependeré de tí.
Y eso no interesa.
Categoría: ¿Qué es exactamente lo que quieren de mí?
Pues resulta que si hubiera nacido un día antes igual hubiera tenido más puntos para sacarme plaza de Anticristo. Que debe ser como un funcionariado, un trabajo para toda la vida. Con libertad para montar franquicias, como hace la Iglesia. Todo un chollo.
A día de hoy creo que entre nostradamuses, obispos colgaos y demás, habré asistido ya a una docena de fines del mundo por lo menos. Pero el hecho de que se comenten en ese tono jocoso de curiosidad y suficiencia que utilizan los telediarios para estas cosas no debe hacernos dejar de notar que estas gilipolleces siempre salen en los telediarios, no dudo que por su interés social y esas mandangas.
Y tampoco hay que tomarse las cosas a la ligera por el simple hecho de que sean evidentes tomaduras de pelo o frívolas falacias de autoridad destinadas a conseguir notoriedad para algún mangarrián con más o menos faldón. Yo mismo presencié, cierto día con fecha 66-6-1986, cómo fuerzas ocultas en mi vientre soltaron en el colegio, en clase de religión, un pedo de proporciones demoníacas que me tuvo media mañana de cara a la pared.
Con respecto al pobre Leonardo, que bastante tenía ya con las Tortugas Ninjas Mutantes Adolescentes, sólo haré una observación. Más que nada para terminar de invalidar el título del post. Es sobre este famoso dibujo, que desde hace años me ha hecho pensar en algo que ni siquiera Georgie Dan Brown Däniken ha caído en desvelar. ¿Os habéis fijado en que si se toma como referencia el círculo (símbolo de un equilibrio perfecto y dinámico) el centro coincide con el ombligo, pero si se fija uno en el cuadrado el centro son los genitales?. Creo que ya lo dije una vez por aquí, pero es que hay que aprovechar la promoción. Otro día hablaré de las implicaciones políticas de tal observación, que las tiene.
De momento solamente aprovecho para desvelaros, ya que estoy, el misterio del Código de la Bernarda, que poco me cuesta, y lo hago gratis como quien descubre la vacuna de la malaria, sin más redoble ni suspense:
El Código es por donde se dobla el Brácigo.
Me gusta cuando estás como ausente,
porque te callas.
Pues yo esta noche he soñado con trozos de edificio de arenisca, y con la colocación de unas columnas muy gordas... y me encontraba en mi casa adornos egipcios aún pintados como el que se encuentra una chancla enterrada en un solar. Lo malo es que no podía ir a buscar entendidos, o a ver mundo, porque los ginchos del pueblo entonces me saqueaban el yacimiento, o mi casa, y pululaban como hormigas sobre el enorme descampao que antes fue huerto y ahora espera ser colmenera para jóvenes estafados por los amigos del alcalde.
Ha cambiado mucho el mundo de la construcción, pero se ve que siempre lleva alguna paradoja puesta.
Bueno, angelsinalas, tenías razón. Aunque a veces dejo escapar un par de obviedades, aparte de todas las que se escapen por su cuenta, me gustaría poder prescindir de ellas un poco. Y eso puede ser lo que dé a este blog la imagen de frialdad o distancia.
Si es que yo no tengo por qué decirle a nadie si sale el sol o deja de salir...
Lo que pasa es que a la gente le gustan las obviedades, y si no las pones las añade por su cuenta, y selecciona las que prefiere para su personal desvío de la mirada. Al final, a poco que les sigas el juego, aun con la mejor intención, acaban poniéndote en la boca cosas que no has dicho y haciendo aquí lo que deberían hacer en su propio blog. Luego pueden incluso negarlo y ofenderse. Que se vayan no es lo peor que puede pasar.
En cualquier momento parece ser oportuno un comentario cuestionando el derecho moral que tenemos a disfrutar de internet o de cualquier tecnología, o de los nutrientes que provienen de los animales, o de nuestra autoestima.
Alguien que va por camino de acabar convirtiéndose en amiga o que al menos hoy me hace el enorme favor de aceptar ese papel me dice: "Yo ya tengo asumido que la gente sólo quiere oir ciertas cosas". Jodeeer, qué sencillo era. Agradezco en ese momento la posibilidad que me da esta inmerecida tecnología para hablar con quasidesconocidos -práctica que ejercito desde que sé hablar, y no tenía ordenador, por cierto-.
"Pero en un sitio como este con las ventajas que trae, podría esperarse otra cosa...", pienso en responder. Pero sólo un momentico. Es una gilipollez. ¿Qué ventajas? Vale, vale, está el Google y tal. ¿Pero para hablar? ¿Qué putas ventajas? ¿Que se me van los amigos a Alemania y hablo con ellos cuando está allí más que cuando eran mis vecinos? ¿Y eso está bien?
¿Que te encuentre por casualidad un indeseado antiguo amigo de olla desbocada, o un/a exnovio/a, y te coma la cabeza telemática y obsesivamente?
Para esa merienda no necesito alforjas, ni pagar arrobas. Como cualquiera que trabaje con ellos y no sea imprudentemente infantil sabe ya a estas alturas, el ordenador, con su interné incluida, es una herramienta, y no se le puede pedir el saber absoluto ni respuestas para todo, ni una única catadura moral si es que ha de tener alguna. Porque el ordenador es una máquina, y porque internet lo escriben personas. Y hay mucho de ambos en poco sitio, y todo se calienta con el rozamiento.
Qué menos que tenerlo en cuenta.
(Extraído de una revista hace un tiempo desaparecida en alguna falla oceánica o algo así)
Sí, sale Vd. por la mañana, tras comerse el desayuno y mandar a los niños al colegio con un bocadillo de crema de cacao de cuya marca participa abundante y misteriosamente el Vaticano.
Cómo no se va a ir preocupado.
Su hijo irá a clase a que le inculquen las bases de las teorías del Stablishment científico y social. Vd conducirá un coche que podría no contaminar, y trabajará para mover un dinero que, en último término, favorece el enorme poder de alguien a quien jamás verá la cara. Su mujer, al llegar a casa, tal vez le exija imposibles amatorios correspondientes a ficciones cinematográficas y televisivas.
Nuestro planeta es así.
Pero si sus amigos levitan, su perro ladra en arameo sin haberlo estudiado nunca, los extraterrestres van por la noche a meterle los pies en la sobrasada o su casa está en un vórtice energético por donde se pasean los espíritus los días impares y vuelan los electrodomésticos pequeños los pares mientras los de la línea blanca funcionan sin enchufar, no le quepa la menor duda de que ha sido Vd abducido a otra dimensión.
Conocer la existencia de esa otra dimensión superpuesta a la nuestra le alivia a uno de sentirse excluido de ese montón de experiencias que siempre nos perdemos. ¿Somos los únicos idiotas que nunca estamos cuando baja la Virgen a decir los secretos de la felicidad y la fortuna, sobre todo de la fortuna?
Puede Vd trocar su inquietud en alivio si esto le pasa a menudo.
Puede apuntar los consejos de la aparición, conseguir rapidamente los fondos para la construcción del santuario de rigor y, en poco tiempo, dedicarse a canalizar a su cuenta los numerosos ingresos de varios establecimientos de una próspera franquicia.
O escribir un libro narrando los viajes en el tiempo que disfruta los fines de semana con sus amigos interestelares.
En mi mundo, estas cosas no pasan sin drogas. Y/o altas dosis de cara dura y afán de lucro. No soy tan afortunado de vivir en un lugar donde la química permite curar un cáncer con tres gotas de agua mineral debajo de la lengua.
Qué más quisiera yo.
Pero la envidia y la curiosidad nos producen a algunos una inmensa fascinación por esos fenómenos alterdimensionales que no tenemos la suerte de percibir. Es por ello que nos sentimos dichosos ante la posibilidad de la comunicación interdimensional, y le invitamos a contarnos sus vivencias a través de la prensa, la televisión o las ondas telepáticas, que nosotros las recopilaremos y plasmaremos en esta sección. Ilustres viajeros interdimensionales ya lo hacen habitualmente, abriendo nuestros ojos acerca de las maravillas de su mundo.
Los pájaros corretean por encima del falso techo de la oficina y hacen parpadear levemente la luz de los tubos.
Miro el correo. Y me llega esto. Asunto: "Bosques Naturales ahora está a tu alcance"
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Y ayer vino un huracán a volcar una valla que hay aquí cerca donde sale el Cruyff anunciando un golf risooOOorrrt. En serio. A mí me barrió el patio. El huracán, no Cruyff.
Me voy a limpiar los yerbajos de la hierbabuena mientras llega el caparra ese de la inmobiliaria que quería carteles.
Si me apunté a lo del libro, por qué iba a dejar de jugar a esto. Pero si veo que se convierte en moda dejará de gustarme esto de las cadenas. Bueno, al parecer el juego consiste en que uno ponga como título "5 extraños hábitos", y que lo hagan luego también los enlacemos y reasignemos para ello (hay que avisarles con ese "has sido elegido" tan inquietante en su blog y dejarles un link para el tuyo), dejando todos muy claras las reglas en nuestro post. En este post, evidentemente, tenemos también que enumerar cinco hábitos. Lo que no sé es cuán extraños han de ser.
"He sido elegido" por Antraxia y a ver qué se me ocurre.
1. Antes de dormir, me gusta que lo último que mi mujer oiga de mí sea un piropo. He fallado tres o cuatro noches en un par de años, siempre por causa de fuerza mayor.
2. No soy capaz de usar un pijama, y ninguna ropa si me acuesto a dormir en la cama. Tirarme en el sofá con la ropa puesta para sestear un rato lo hago como cualquiera.
3. Ignorar el emparejamiento de los calcetines. Si me ha pasado con el calzado alguna vez, ya ha sido por accidente.
4. Luchar por eliminar todos los hábitos que no sean los anteriores, siempre que evitarlos no sea a costa de adquirir otros menos provechosos. Esto me pone difícil seguir, menos mal que sólo queda uno.
5. Molestarme en entender a la gente.
