Publicidad:
La Coctelera

Apertura

"En un momento de particular apertura, me encuentro con este azul descaradamente más claro que el que siempre he tenido por mío, luchando serenamente entre la pretendida protección de la cáscara y la más expuesta y vital mirada al cielo..."
le escribo a Josetxo , con la seguridad de que se reirá de mí, como siempre, aunque sin malicia, como siempre también.

Hola otra vez

He estado paseando. Probablemente me vaya pronto otra vez, y sea la definitiva, pero estaba feo irse sin más como hice. Buenos días.

Lectura de pensamiento

Y ahora un regalo. Uno de esos poderes que demasiada gente desea para sí, el de saber qué piensan las personas a nuestro alrededor, es algo tan simple que no me da pereza escribíroslo aquí, gratis para quien lo lea.

Podemos sufrir si nos apetece por la incertidumbre, por la curiosidad, por la ansiedad a que nos puede llevar el no saber en qué piensa el de enfrente, cuando realmente ya lo sabemos. Los detalles no me interesan aquí. Esos la gente los suelta por todas partes sin parar y sin que se pidan.

Una novia que enmudece, un jefe retorcido, un niño enfurruñado, un amigo que niega con la cabeza, un tipo que jura andando solo por la calle, todos los conductores del mundo... a todos ellos les anida lo mismo en la cabeza:

Que tienen razón.

(y, por supuesto, se van derechos a la acepción numerada con el siete en el diccionario de la RAE: "Justicia, rectitud en las operaciones, o derecho para ejecutarlas", y nunca se concentran en el acto de discurrir)

Sobre la suerte

La otra noche caminaba solo por la calle, pensando en que había llegado a pensar "qué derperdicio de hombre tan guapo y tan solo" -fugaz pensamiento que era precisamente el que me animaba a volver a casa-, y en ello me encontré una moneda de un céntimo de €uro. La inercia me hizo dar un paso más que desanduve para recogerlo. Porque dicen que esas cosillas da suerte encontrarlas.
Tal objeto en la mano me ayudó a pensar un poco en la suerte. Me recordó la suerte. La suerte, qué concepto, hacía mucho que no pensaba en ella. Muy posiblemente dejé de hacerlo desde que me di cuenta de que suerte tenemos todos, más o menos favorable en el momento, pero siempre alguna.
Bien, y ahora aparece este céntimo para hacerme reflexionar de nuevo... ¿Qué novedades tengo al respecto, que dato huidizo se cuela entre mí y mis sanas manías?
Intentando obtener nuevas conclusiones, siquiera por hacer algo, el cobre se me cayó de la mano mientras andaba. Esta vez no me detuve.
El caso me resultó curioso, sí, y aquí está este post después de todo, pero no creáis que nada en esta historia me hizo sentir menos feliz o más infeliz ni por un segundo.

Cuidado con lo que deseas, no sea que se cumpla

Ser preso de las fantasías de otra persona
es cierto que permite que las propias permanezcan en su lugar,
pero no por ello deja de ser una peligrosa mierda.

Un poco de sentido práctico

Me pincharé los dedos cogiéndote rosas,
y me quemaré las palmas cazándote estrellas,
pero si sólo me dedico a eso
pronto estaré tan mutilado que dependeré de tí.
Y eso no interesa.

Siempre es más lo desconocido

Es mágico y cruel -como tantas otras cosas, basta ya de lloriqueos- darse cuenta de la necesidad de un trabajo tan oscuro y en apariencia retorcido como el de alterar la sustancia de nuestra costra para no andar sufriendo, esperándolo o no, un proceso de muda cada cierto tiempo. Un cambio a una costra cada vez más grande y a menudo más dura que nos permita mantener hasta nuevo aviso la ilusión de libertad de movimiento cuando nos limpiemos el culo a diario.
Una costra más blanda, una costra gelatinosa, flexible, una costra de gasa, de aire cargado, de vacío, una costra de miedo desenmascarado y mundo real, una costra inexistente al fin, para crecer aterradora y divertidamente suelto.
Si no os va ni el trabajo ni esa magia, no tendréis esa necesidad de continua firme torsion que hace doler las articulaciones de algunos adolescentes, ni habréis de alterar nada conscientemente. Olvidad lo que dije de la costra; nada os detendrá cuando os limpiéis el culo, no temáis.
Enlazo, antes de que se canse de escribir y de rebuscar tanto en todo...

"It's more than a feeling"

Coño, porque también hay que pensar, ¿o qué?